El determinante valor de la especialización en el mundo de la logística y el comercio exterior

Captar el mayor aprendizaje posible de una actividad hará que estemos alineados con las últimas tendencias y herramientas que nos permitan enfrentar las múltiples problemáticas que nos desafían.

En toda profesión existe cada vez más la necesidad de lograr una especialización que marque la diferencia en el trabajo. En primer lugar, porque el mercado se está volviendo más competitivo con el correr de los años y para lograr estar en órbita es indispensable diferenciarse para aportar valor. Asimismo, la permanente evolución tecnológica produce que siempre se esté en movimiento para captar esas nuevas herramientas. En este sentido, el universo laboral ligado a la logística y el comercio exterior se encuentra en una era de aprendizaje permanente. Los conocimientos, en todas las áreas, deben renovarse a diario.

Por esta razón, los constantes cambios en el mercado y la tecnología exigen profesionales actualizados y que profundicen continuamente su conocimiento. Entonces, captar el mayor aprendizaje posible de una actividad hará que estemos alineados con las últimas tendencias y herramientas que nos permitan enfrentar las múltiples problemáticas que nos desafían como, por ejemplo, la falta de contenedores, la logística colaborativa, la sustentabilidad en estas actividades, entre otros.

Hay un dicho que dice: «el que mucho abarca poco aprieta», el cual cobra sentido en esta época que nos demanda un nivel de conocimiento difícil de obtener cuando no nos enfocamos plenamente en una actividad. Sucede en el campo de la medicina, donde existen múltiples especialidades de carácter diferencial entre ellas. Apliquemos este concepto en el mundo de la logística y el comercio exterior: así como una persona ante la fractura de un hueso seguramente recurra a un traumatólogo y no a un oftalmólogo, un exportador de carne con seguridad contacte a un especialista en carga congelada y no a uno en e-commerce

Por ejemplo, una vaca permite comercializar varios productos, pero claramente no es lo mismo dedicarse a un determinado corte de carne que a las menudencias, cueros o lácteos. Son muchas las posibilidades, pero sin dudas sería muy difícil abarcar todas con los altos niveles de eficiencia que hoy requieren los mercados para ser competitivos.

Entonces, imaginémonos una góndola y nosotros como producto. Si estamos adelante en cuanto a conocimientos, mejor ubicados respecto a herramientas adquiridas y nuestra calidad es superior en función de la especialización elegida, nos ubicará cómo la oferta más atractiva del mercado posiblemente. Una especialización puede mejorar y aportar valor en distintas actividades sobre un mismo rubro. Puede que la importancia de satisfacer un nicho particular nunca antes haya tenido tanta relevancia como ahora, producto de los constantes cambios en que nos movemos. Más aún, teniendo en cuenta que el mundo se mueve a través del comercio exterior y su logística asociada. 

Artículo publicado originalmente el 8 de Julio de 2021 en El Cronista.

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