Ser “accountable”: paradigma laboral que se avecina

El compromiso libera nuestro potencial. Desde luego nos referimos al compromiso auténtico, al que surge de una responsabilidad aceptada y no de una que solo ha sido impuesta.

Pero es preciso señalar que la diferencia no está en el tipo de responsabilidad que nos toca asumir, si la misma se adapta o no a nuestros gustos o expectativas, sino en el sentido que nosotros mismos le damos al vínculo con la responsabilidad.

Cuando nos embarcamos en el mundo laboral nos encontramos con todo tipo de tareas ante las que nos debemos hacer responsables para cumplir con los objetivos que se nos han asignado.

Es posible que algunas de estas tareas no nos resulten agradables ni se ajusten a nuestros talentos, sin embargo, en cada una de ellas se verá reflejado nuestro yo laboral, nuestra marca personal.

Por eso resulta sumamente importante analizar cómo es nuestro compromiso, para poder gestionarlo y asumir las responsabilidades como propias, lo que nos va a dar la posibilidad de enfocar todas nuestras energías y recursos para lograr los mejores resultados aprovechando todo nuestro potencial.

Una herramienta sumamente útil para trabajar nuestro compromiso es aplicar la “visión holística”, que se caracteriza por analizar los eventos desde el punto de vista de las múltiples interacciones que los afectan, y que permite analizar los mismos como un todo, lo que ofrece una perspectiva superadora a la mirada parcial que se obtiene al observar los hechos sin su contexto completo.

De este modo, bajo una mirada integradora como la holística, el compromiso toma una nueva dimensión que permite tener una visión estratégica del mismo.

Pensando holísticamente nuestro compromiso laboral, en principio, se podría decir que necesitamos trabajar y desarrollarnos profesionalmente para subsistir y para alcanzar nuestro bienestar personal. A raíz de esta necesidad nos capacitamos, nos formamos o nos preparamos de alguna manera para insertarnos en el mercado laboral.

Conseguimos un primer trabajo, que quizás no nos permite alcanzar nuestro bienestar, pero sí nos brinda la posibilidad de adquirir experiencia, de comprender los roles y la dinámica que forman parte de toda actividad, y que seguramente nos dará nuevas herramientas para seguir desarrollándonos.

En este contexto, si debemos realizar tareas que no se relacionan con nuestra vocación o expectativas, por ejemplo, a través de una mirada holística de la situación, podemos ser plenamente conscientes de que estamos ahí por una razón, que es dar los primeros pasos en el mundo laboral, para obtener nuevos conocimientos y, de alguna manera, transformarnos y mejorar, para estar en mejores condiciones de alcanzar nuestro ideal.

Este convencimiento personal representa la base de la responsabilidad aceptada y de un compromiso auténtico. Aceptamos la responsabilidad porque forma parte de nuestro camino de desarrollo y damos lo mejor de nosotros para cumplir con ese compromiso. Tal como lo define actualmente el termino accountability, que contiene los conceptos de compromiso, proactividad y responsabilidad.

De esta forma iremos más allá del simple cumplimiento de tareas, para trabajar pensando en alcanzar los objetivos que nos han planteado, agregando valor a nuestro desempeño. Esto nos visibilizará de mejor forma con nuestros pares, aportará a nuestra imagen o marketing personal, y también nos permitirá generar mejores vínculos y más productivos, algo sumamente útil para el desarrollo personal y profesional que muchas veces no es valorado en toda su dimensión.  

Se trata en definitiva de un proceso relacionado con el autoconocimiento, con nuestra gestión personal, que nos permitirá desde el ser transformar el hacer.

Por Javier Carrizo, Ceo de GEA Logistics y Director de Movant Connection.

Artículo publicado originalmente el 13/4/2021 en El Economista