Formación en la Experiencia: la práctica hace al trabajador

Frases motivadoras, historias exitosas de emprendedores, reflexiones inteligentes e ideas inspiradoras, inundan la redes sociales con el noble propósito de incentivar a las personas a mejorar su situación laboral o bien a conseguir ese trabajo soñado.

Muchos entre quienes, con mayor o menor éxito, nos hemos animado a desafiar dudas y limitaciones llevando nuestras ideas y motivaciones a la práctica, en ocasiones sentimos la necesidad de compartir nuestras vivencias y reflexiones, con el objetivo de contagiar a los demás y demostrarles que es posible lograrlo, identificando nuestro talento y potenciándolo con trabajo, humildad y dedicación.

Sin embargo, los hechos nos muestran que, si bien en algunos aspectos es posible aprender de la experiencia ajena, la misma no sirve para generar un verdadero proceso de desarrollo personal ni profesional.

Algo similar ocurre con la formación académica. Desde luego que es muy importante adquirir conocimientos, pero finalmente solo dominaremos cualquier actividad profesional cuando la hayamos llevado a la práctica, cuando vivamos la experiencia.

Una deuda con el hacer

Existe una amplia oferta de opciones para estudiar una carrera universitaria o realizar un curso de capacitación, aunque no es tan sencillo buscar dónde y cómo “vivir una experiencia profesional”, porque se trata de una instancia que no siempre es visibilizada en toda su importancia y que no ha sido debidamente estructurada en la formación tradicional.

Es por eso, que hoy en día depende de cada uno buscar la mejor forma de obtener la tan valiosa formación a través de la experiencia. Ofrecerse como pasante, tomar un trabajo aun cuando no se acomoda a nuestras aspiraciones de futuro, e incluso trabajar en una actividad no relacionada con nuestras preferencias laborales, como parte de un plan, son opciones válidas para vivir una experiencia que sin dudas se transformará en grandes aprendizajes.

No tengo dudas que solo un mes de trabajo es capaz de transformar y enriquecer nuestra visión inicial, porque el valor de la experiencia es único.

En relación a la capacitación académica, actualmente tenemos la posibilidad de ser “protagonistas” de nuestro propio plan de formación profesional. Las demandas de los mercados y los negocios hoy evolucionan continuamente dando lugar a nuevos nichos y necesidades concretas, para los que paralelamente suele desarrollarse una oferta de capacitación acorde.

Quizás, de acuerdo a las expectativas de cada uno, en lugar de pensar en una larga carrera, o en un determinado posgrado, resulte más conveniente realizar cursos específicos plenamente enfocados en nuestro sector de interés. Según un estudio reciente, el mercado global de plataformas para realizar cursos online crecerá de los 13.400 millones de dólares actuales a los 25.7000 millones de dólares en 2025. Por lo que cada vez existirán más facilidades para adaptar el estudio a nuestra vida, y no nuestra vida al estudio.

La ciencia del aprendizaje

Gracias al avance tecnológico, las neurociencias nos permiten conocer más que nunca detalles profundos sobre el funcionamiento de nuestro cerebro. Y uno de los aspectos más destacados se relaciona con la capacidad de aprender.

En contraste con el esquema habitual de enseñanza, donde la mayoría del tiempo los aprendices tienen un rol de escucha pasiva, los investigadores de esta disciplina han demostrado que la emoción tiene un rol vital en el proceso de aprendizaje, que experimentar y, sobre todo, emocionarse, es el mejor camino para fijar un conocimiento.

En línea con esta evidencia científica, hoy presenciamos el crecimiento de la “gamificación”, una técnica de aprendizaje que utiliza la dinámica de los juegos en el ámbito educativo-profesional, con las múltiples posibilidades de interacción que hoy ofrece la tecnología para generar verdaderas experiencias en los usuarios.

De hecho, un relevamiento de Markets and Markets, señala que los 9.1 millones de dólares anuales que mueve actualmente este mercado, se transformarán en 30.7 millones para 2025. Un verdadero crecimiento exponencial para la gamificación.

Como suele ocurrir, los tiempos cambian más rápido que la capacidad de las instituciones educativas para adaptarse. La diferencia, es que hoy contamos con alternativas. El desafío es animarse a tomar las riendas de nuestro propio desarrollo profesional, valorando en toda su dimensión la experiencia práctica como fuente de conocimiento.

Es solo nuestra experiencia la que puede realizar el viaje.

Javier Carrizo

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